La adolescencia trae nuevos desafíos tanto para los niños como para los padres. Es la etapa de transición desde la niñez a la adultez, y donde se generan muchos cambios a nivel cognitivo y físico en nuestros hijos.

 

Es una etapa donde son más independientes, y en la que para muchos padres se vuelve difícil encontrar un nuevo equilibrio que funcione en la relación con los hijos.

"Qué esperar de ellos", "hasta dónde se puede ser amigo", "es bueno prohibir o eso trae consecuencias negativas",  tienden a ser preguntas frecuentes.

A diferencia de la niñez donde los padres son los principales mediadores con el mundo, durante la adolescencia el cerebro desarrolla la capacidad del pensamiento abstracto, lo que les posibilita comprender de una forma diferente y genera la necesidad de desarrollar ideas propias y un mayor pensamiento crítico. 

Sin embargo es importante no malentender este mayor deseo de independencia (física y mental). Durante esta etapa de la vida los jóvenes necesitan de la guía de los padres, que éstos les adelanten los cambios que vienen, y no confundan el fomento de la independencia con un desdibujamiento de los límites. 

A los jóvenes les ayuda el que los padres tengan una postura clara respecto a temas como el consumo de alcohol y drogas, la sexualidad, la amistad y el amor, independiente de que ellos puedan ir desarrollando su propia aproximación a estos temas.  

El trabajo con adolescentes puede ser principalmente de modo individual con él o ella, o incluir a los padres según lo que se evalúe como necesario en cada caso.

 

Presencial o a través de Zoom
Valor sesión 40.000
Image by Melissa Askew